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HAZAÑA EN EL CHOPICALQUI
En una gran hazaña para el montañismo peruano, el Guía UIAGM (Unión Internacional de Asociaciones de Guías de Alta montaña) César Rosales, forjado en la Escuela de guías don Bosco en los Andes de la Operación Mato Grosso; logró un record de velocidad en el nevado Chopicalqui, un gigante de roca y hielo que se levanta hasta los 6354 metros de altitud. Rosales subió y bajo de la montaña en sólo cuatro horas y 43 minutos, sorprendiendo a propios y extraños con esta singular prueba de resistencia en la altura.
Esta actividad está dentro de lo que se considera montañismo atlético, cuyo gestor es el italiano Valerio Bertoglio, en ella se desafían los límites de la resistencia humana. Pero para Rosales no es el primer reto llevado a cabo, él tiene en su haber otros records de velocidad, así ostenta dos horas con 38 minutos en la subida y bajada al Chimborazo, el gigante ecuatoriano de 6390 metros, y al Huayna Potosí, una mole boliviana de 6088 metros de altitud, lo corono y bajó en dos horas y 21 minutos, todas hazañas que dejan bien en alto al montañismo peruano.
La preparación para este logro fue exhaustiva y meticulosa, así como bien planificada. Rosales salió de la zona de Cebollapampa, ubicada a 3900 metros de altitud, bordeando las cuatro y 30 de la mañana, en una carrera contra su propio desafío, pues él se había propuesto subir, hacer cumbre y bajar en menos de cinco horas. El sol ya había clareado la helada madrugada, cuando la cumbre del Chopicalqui recibía a Rosales a las siete y 50 de la mañana.
Las fotos respectivas y aún quedaba la mitad del reto. Y en un hecho sin precedentes, este recio montañista bajó la enorme montaña, desde la cumbre hasta Cebollapampa, en sólo una hora con 23 minutos. Lo había logrado, había roto su propio desafío, en menos de cinco horas subió y bajo del Chopicalqui, el cronómetro no mentía, el reto había tomado cuatro horas y 43 minutos, además, en el lugar estaba María Elena Rondoy, representante del Instituto Peruano del Deporte (IPD), quien corroboró fehacientemente el logro. La hazaña está cumplida.
César Rosales se forjó en la Escuela de Guías Don Bosco en los Andes, un ente de la Operación Mato Grosso (OMG) la cual, bajo la dirección del padre Ugo De Censi, viene laborando desde hace más de 30 años en pro del desarrollo de las comunidades. La OMG ha construido cuatro refugios de alta montaña y un vivac en zonas estratégicas para acceder a varias de las montañas de la Cordillera Blanca. Los ingresos derivados del uso de estos refugios y el vivac, son destinados a obras benéficas para los más necesitados. Además, en Marcará, un poblado del Callejón de Huaylas, se levanta el Centro de Andinismo Renato Casarotto, un albergue para montañeros, el cual actualmente está administrado por los mismos guías de Don Bosco, permitiéndoles ser ellos sus propios gestores.
Ya en Cebollapampa, en pleno desayuno luego de haber cumplido su meta, Rosales expresó: “Dedico esta hazaña a todos mis compañeros y amigos que me ayudaron para lograrla y en particular a todos los niños de las aldeas de la Cordillera Blanca, a ellos les digo que si sigues tus sueños obtendrás grandes cosas…”
Fuente: RUTAS DEL SOL
Fotos: César Rosales





